lunes, 19 de marzo de 2012

Tomado de la web: "Plenos de gilipolleces y miserables"

Queremos compartir con nuestros lectores la siguiente nota de Rafael Castela Santos en el excelente blog portugués "A Casa de Sarto".



SEXTA-FEIRA, MARÇO 16, 2012
Plenos de gilipolleces y miserables 
Desde esta mañana he estado pendiente de cualquier noticia que se produjera en Roma y a media tarde empecé a leer lo mucho que se estaba escribiendo en el internet sobre la FSSPX y Roma. 
La verdad es que me he alegrado de ver un ejercicio de periodismo serio, y veraz, sin por ello dejar de expresar su opinión. Me refiero al artículo salido en Le Figaro que firma Jean-Marie Guénois. Por favor, no dejen de leer este post de Guénois, que vale su peso en oro. 
Reflexiones sobre lo leído acerca de la conversación entre Levada y Fellay hoy
Roma ha lanzado un comunicado escueto. Y del comunicado se pueden sacar, pegados a los datos y a las palabras, no muchas consecuencias. He visto cosas variopintas. Desde una página autodenominada de información católica (¿querrán decir de información caótica?) que llega a cambiar títulos y textos tres veces en menos de tres horas (que yo le siguiera). Muchos plumíferos, llamados católicos, están a palos con el primer deber filosófico de un católico: el realismo. Es misión del católico, necesidad inherente diría yo, el tratar de adecuar su mente a la realidad, y no viceversa. Pero aquí unos y otros escriben en esta aldea global del internet, en este dazibao gigantesco, sus sonsonetes de siempre. Sus apriorismos, en una palabra. 
Luego están los comentaristas. ¡Menuda fauna! Auténticos campeones del frikismo, algunos, instalados en no sé qué fractal, émulos de la más inverosímil criatura de Lovecraft. ¡Qué caos de mentes! ¡Qué ignorancias más supinas! Torpes, verdaderamente torpes, en cosas elementales. Incapaces de lógica. Y menos aún, claro está, de sentido común. Y eso sí: viscerales. La visceralidad que no falte, por favor. Esto es la versión evangelista, de barniz católico, de los sermones furibundos, de las afirmaciones taxativas. La prensa rosa en versión pseudocatólica. ¡Qué vergüenza! ¡Qué bajeza! 
Y luego está Lombardi … ¡Ay, Lombardi …! ¡Siempre Lombardi! ¡Vaya tóxico! Que el Señor tenga piedad de él. Mejor a veces callar. 
¡Cuánta gilipollez! 
Más reflexiones sobre la situación de la Iglesia y la FSSPX
Quédense con esto del artículo de Guénois. Y léanlo entero. Sacarán mucho más en claro de esto, que de la vastísima mayoría de lo que hasta hoy se lleva escrito. Y se lo dice uno que lleva varias horas dedicado a ver qué es lo mejor que se puede leer sobre el tema. 
“Cette courtoisie toute romaine n’est pas pas anodine. Elle indique au contraire que le Pape veut toujours un accord, qu’on le veuille ou non. Et que Mgr Fellay le souhaite aussi, qu’on le veuille ou non.” 
Está cayendo una tremenda. La Iglesia está a punto de una fractura descomunal, pero no de esa fracturilla de la FSSPX, que en todo caso, muy pequeña y minoritaria sería. Hablo de la fractura que se está gestando en la Alta Crítica (o Logia o Venta, vaya Vd a saber) de la progresía.
La Hermandad de San Pío X puede estar empezando a patinar en temas de Eclesiología, y bueno será recordarle que las promesas de indefectibilidad a la Iglesia son, precisamente, a la Iglesia. Ni el argumento de necesidad es ya sostenible. 
Y Roma, creo que ya es sabedora de ello, no puede seguir con el conciliovaticanismosegundista que ya ni a segundón llega; porque en las críticas al Vaticano II si algo cabe decir de la Hermandad de San Pío X es que se han podido quedar hasta cortos y romos. Pero ahí están los trabajos de Monseñor Gherardini o el impresionante libro de Nicola Bux, Juan Miguel Ferrer y Gabriel Díaz Patri titulado “El Motu Proprio Summorum Pontificum y la Hermenéutica de la Continuidad”. Hablamos, todos ellos, de clérigos perfectamente regulares y hasta con cargos importantes en Roma. El palo litúrgico al concepto de participación que mete el Padre Díaz Patri, pongamos por ejemplo, no es capaz de meterlo ni el más aguerrido y duro Sacerdote de la FSSPX. 
Lo mejor de todo esto es que a la Tradición ya no la para nadie. Con el tiempo irá a más, aunque la progresión inicial sea poca y aunque algún evento apocalíptico la pueda poner en el congelador unos pocos años. La Iglesia Católica tiene un pegamento que une las épocas, y éste es el de la Tradición, no otro. Claro que la Tradición es el pasado, pero más aún todavía es el futuro. Y, mucho me temo, la Tradición es una realidad bien viva y bien presente en estos tiempos. ¡Quién lo diría! Cosas del Espíritu Santo, me atrevo a decir. De otro modo no se explica. 
Por eso es tan necesaria la regularización de la FSSPX. Porque la Tradición es católica y, necesariamente, tiene que estar dentro de la Iglesia. Porque la herejía viene del sector netamente modernista. Por cierto, ¿por qué no se emplea la misma vara de medir con estos herejotes redomados que con unos desobedientes, pero leales, cristianos? 
Es tan obvio que el problema rebasa ya ciertos detalles concretos que el Papa quiere contar con la FSSPX, y la generosidad –y la enorme paciencia- del Santo Padre, vuelve a quedar de manifiesto. Y es obvio, también, que Fellay empieza a caer de la higuera que él mismo –estúpidamente- se montó con tanta discusión doctrinal. Como bien dice Guénois, la cuestión ahora ya no es teológica, sino eclesial. ¿No era esto, dicho sea de paso, lo que Su Eminencia Darío Castrillón Hoyos dijo hace años? 
El argumento de necesidad es que es necesario solucionar esta situación, cuanto antes mejor. Por el bien de la FSSPX, que necesita a Roma. Y, más aún, por el bien de la Iglesia, que necesita a la FSSPX dentro. 
Luego los lombarderos de baja estofa tratarán de dar palo a la Tradición, distorsionar los hechos, fracturar de verdad a la Iglesia y demás. Pero, eso, son ya otras historias. Son las historias de quienes cuecen el mejunje de la religión única y sincretista, la auténtica caverna espiritual del Anticristo
¡Cuánto miserable! 
Conclusión 
Recemos. Ocupémonos de lo que nos es dado. Hagamos penitencia. Y no dejemos de rogar para que el Santo Padre consagre a Rusia al Inmaculado Corazón.
Rafael Castela Santos 

Tomado de la web: "Plenos de gilipolleces y miserables"

Queremos compartir con nuestros lectores la siguiente nota de Rafael Castela Santos en el excelente blog portugués "A Casa de Sarto".



SEXTA-FEIRA, MARÇO 16, 2012
Plenos de gilipolleces y miserables 
Desde esta mañana he estado pendiente de cualquier noticia que se produjera en Roma y a media tarde empecé a leer lo mucho que se estaba escribiendo en el internet sobre la FSSPX y Roma. 
La verdad es que me he alegrado de ver un ejercicio de periodismo serio, y veraz, sin por ello dejar de expresar su opinión. Me refiero al artículo salido en Le Figaro que firma Jean-Marie Guénois. Por favor, no dejen de leer este post de Guénois, que vale su peso en oro. 
Reflexiones sobre lo leído acerca de la conversación entre Levada y Fellay hoy
Roma ha lanzado un comunicado escueto. Y del comunicado se pueden sacar, pegados a los datos y a las palabras, no muchas consecuencias. He visto cosas variopintas. Desde una página autodenominada de información católica (¿querrán decir de información caótica?) que llega a cambiar títulos y textos tres veces en menos de tres horas (que yo le siguiera). Muchos plumíferos, llamados católicos, están a palos con el primer deber filosófico de un católico: el realismo. Es misión del católico, necesidad inherente diría yo, el tratar de adecuar su mente a la realidad, y no viceversa. Pero aquí unos y otros escriben en esta aldea global del internet, en este dazibao gigantesco, sus sonsonetes de siempre. Sus apriorismos, en una palabra. 
Luego están los comentaristas. ¡Menuda fauna! Auténticos campeones del frikismo, algunos, instalados en no sé qué fractal, émulos de la más inverosímil criatura de Lovecraft. ¡Qué caos de mentes! ¡Qué ignorancias más supinas! Torpes, verdaderamente torpes, en cosas elementales. Incapaces de lógica. Y menos aún, claro está, de sentido común. Y eso sí: viscerales. La visceralidad que no falte, por favor. Esto es la versión evangelista, de barniz católico, de los sermones furibundos, de las afirmaciones taxativas. La prensa rosa en versión pseudocatólica. ¡Qué vergüenza! ¡Qué bajeza! 
Y luego está Lombardi … ¡Ay, Lombardi …! ¡Siempre Lombardi! ¡Vaya tóxico! Que el Señor tenga piedad de él. Mejor a veces callar. 
¡Cuánta gilipollez! 
Más reflexiones sobre la situación de la Iglesia y la FSSPX
Quédense con esto del artículo de Guénois. Y léanlo entero. Sacarán mucho más en claro de esto, que de la vastísima mayoría de lo que hasta hoy se lleva escrito. Y se lo dice uno que lleva varias horas dedicado a ver qué es lo mejor que se puede leer sobre el tema. 
“Cette courtoisie toute romaine n’est pas pas anodine. Elle indique au contraire que le Pape veut toujours un accord, qu’on le veuille ou non. Et que Mgr Fellay le souhaite aussi, qu’on le veuille ou non.” 
Está cayendo una tremenda. La Iglesia está a punto de una fractura descomunal, pero no de esa fracturilla de la FSSPX, que en todo caso, muy pequeña y minoritaria sería. Hablo de la fractura que se está gestando en la Alta Crítica (o Logia o Venta, vaya Vd a saber) de la progresía.
La Hermandad de San Pío X puede estar empezando a patinar en temas de Eclesiología, y bueno será recordarle que las promesas de indefectibilidad a la Iglesia son, precisamente, a la Iglesia. Ni el argumento de necesidad es ya sostenible. 
Y Roma, creo que ya es sabedora de ello, no puede seguir con el conciliovaticanismosegundista que ya ni a segundón llega; porque en las críticas al Vaticano II si algo cabe decir de la Hermandad de San Pío X es que se han podido quedar hasta cortos y romos. Pero ahí están los trabajos de Monseñor Gherardini o el impresionante libro de Nicola Bux, Juan Miguel Ferrer y Gabriel Díaz Patri titulado “El Motu Proprio Summorum Pontificum y la Hermenéutica de la Continuidad”. Hablamos, todos ellos, de clérigos perfectamente regulares y hasta con cargos importantes en Roma. El palo litúrgico al concepto de participación que mete el Padre Díaz Patri, pongamos por ejemplo, no es capaz de meterlo ni el más aguerrido y duro Sacerdote de la FSSPX. 
Lo mejor de todo esto es que a la Tradición ya no la para nadie. Con el tiempo irá a más, aunque la progresión inicial sea poca y aunque algún evento apocalíptico la pueda poner en el congelador unos pocos años. La Iglesia Católica tiene un pegamento que une las épocas, y éste es el de la Tradición, no otro. Claro que la Tradición es el pasado, pero más aún todavía es el futuro. Y, mucho me temo, la Tradición es una realidad bien viva y bien presente en estos tiempos. ¡Quién lo diría! Cosas del Espíritu Santo, me atrevo a decir. De otro modo no se explica. 
Por eso es tan necesaria la regularización de la FSSPX. Porque la Tradición es católica y, necesariamente, tiene que estar dentro de la Iglesia. Porque la herejía viene del sector netamente modernista. Por cierto, ¿por qué no se emplea la misma vara de medir con estos herejotes redomados que con unos desobedientes, pero leales, cristianos? 
Es tan obvio que el problema rebasa ya ciertos detalles concretos que el Papa quiere contar con la FSSPX, y la generosidad –y la enorme paciencia- del Santo Padre, vuelve a quedar de manifiesto. Y es obvio, también, que Fellay empieza a caer de la higuera que él mismo –estúpidamente- se montó con tanta discusión doctrinal. Como bien dice Guénois, la cuestión ahora ya no es teológica, sino eclesial. ¿No era esto, dicho sea de paso, lo que Su Eminencia Darío Castrillón Hoyos dijo hace años? 
El argumento de necesidad es que es necesario solucionar esta situación, cuanto antes mejor. Por el bien de la FSSPX, que necesita a Roma. Y, más aún, por el bien de la Iglesia, que necesita a la FSSPX dentro. 
Luego los lombarderos de baja estofa tratarán de dar palo a la Tradición, distorsionar los hechos, fracturar de verdad a la Iglesia y demás. Pero, eso, son ya otras historias. Son las historias de quienes cuecen el mejunje de la religión única y sincretista, la auténtica caverna espiritual del Anticristo
¡Cuánto miserable! 
Conclusión 
Recemos. Ocupémonos de lo que nos es dado. Hagamos penitencia. Y no dejemos de rogar para que el Santo Padre consagre a Rusia al Inmaculado Corazón.
Rafael Castela Santos 

domingo, 18 de marzo de 2012

Un concilio celebrado en vano




Joseph Ratzinger trató acerca de la posibilidad de que un concilio fuera celebrado en vano. He aquí la cita: 
«Intentemos extraer ahora un balance global. Al final del Concilio [Vaticano II], Karl Rahner recurrió a una comparación según la cual son necesarias enormes cantidades de pezblenda para obtener un poco de radio, que es lo único que importa de todo el proceso. Según esto, de toda la poderosa proclama del Concilio, lo único valioso sería el más —por muy pequeño que fuera— de fe, esperanza y amor que, a través de él, pudo conseguirse. Es muy posible que no alcanzáramos a comprender en toda su amplitud, en aquellos días, la terrible seriedad de estas palabras. De todas formas, hay una relación necesaria entre la pezblenda y el radio. Donde hay pezblenda, hay radio, aunque la relación de cantidades sea abrumadoramente pequeña. No existe, en cambio, esta misma necesaria relación entre la pezblenda de palabras y papeles y la realidad viviente cristiana. Que el Concilio llegue a ser una fuerza positiva en la historia de la Iglesia sólo de una manera indirecta depende de los textos y de las agrupaciones. El factor decisivo es que haya o no hombres —santos— que, mediante el compromiso inconmovible de su propia persona, acierten a crear cosas nuevas y vivas. La decisión definitiva sobre el valor histórico del concilio Vaticano II depende de que existan hombres capaces de hacer frente al drama de la separación del trigo y de la cizaña y den así un claro sentido a un conjunto que no puede abarcarse sólo con palabras. Todo lo que, por el momento, podemos decir es que el Concilio por un lado ha abierto sendas que, prescindiendo de ciertos extravíos y desviaciones, conducen verdaderamente al centro del cristianismo. Pero, por otro lado, debemos tener la suficiente capacidad de autocrítica para reconocer que el ingenuo optimismo del Concilio y la presunción de muchos que lo apoyaron y propagaron han justificado de terrible manera los funestos presagios de muchos varones eclesiásticos del pasado sobre los peligros de los concilios. No todos los concilios legítimos de la historia de la Iglesia han sido concilios fructuosos. De algunos de ellos sólo queda, como resumen, un enorme «celebrado en vano» 14 [14. En este contexto, se menciona con frecuencia, y con razón, el concilio Laterano V, celebrado en 1512-1517, pero sin aportar una ayuda eficaz para la superación de la crisis amenazante.] Respecto del rango del Vaticano II aún no puede pronunciarse un juicio definitivo, aun admitiendo que en sus textos hay muchos elementos válidos. Que, al final, haya de ser enumerado entre los faros luminosos de la historia de la Iglesia es algo que depende de los hombres que deben transformar la palabra en vida.» (Cfr. Ratzinger, J. TEORÍA DE LOS PRINCIPIOS TEOLÓGICOS. BARCELONA. HERDER, 1985. Ps. 452-453. La bastardilla es nuestra.)
Llama la atención la comparación inicial: la pecblenda (para la traducción de Herder: “pezblenda”) y su relación con el radio. De acuerdo con el DRAE, la pecblenda es un mineral de uranio, de composición muy compleja, en la que entran ordinariamente varios metales raros, entre ellos el radio. Se necesita una tonelada de pecblenda para extraer sólo un gramo de radio. ¿Se insinúa aquí que los documentos del Vaticano II son como una tonelada de pecblenda de la cual sólo podría extraerse un gramo de utilidad para la Iglesia?
Otro dato de interés es la mención del Concilio Lateranense V en nota al pie como ejemplo histórico de un concilio celebrado en vano. Convocado por el papa Julio II, el sermón inaugural del lateranense V fue pronunciado por Egidio de Viterbo, general de los agustinos y causó una fuerte impresión en el auditorio. El orador saludaba la llegada de los nuevos tiempos en los siguientes términos: «¡Dichosos los tiempos que vieron estas grandes asambleas! ¡Desgraciados los que no las recibieron!». ¿Algún parecido con el entusiasmo del «nuevo Pentecostés» y la censura a los «profetas de calamidades»? Siete meses y medio después de la clausura de este concilio, entraba en escena Lutero, y la aceleración de la rebelión protestante volvería irrisorias las medidas conciliares. Con todo, la adquisición más duradera de este verdadero fracaso pastoral fue haber puesto la palabra final a las teorías conciliaristas vigentes, reconociendo la superioridad del papa.  

Un concilio celebrado en vano




Joseph Ratzinger trató acerca de la posibilidad de que un concilio fuera celebrado en vano. He aquí la cita: 
«Intentemos extraer ahora un balance global. Al final del Concilio [Vaticano II], Karl Rahner recurrió a una comparación según la cual son necesarias enormes cantidades de pezblenda para obtener un poco de radio, que es lo único que importa de todo el proceso. Según esto, de toda la poderosa proclama del Concilio, lo único valioso sería el más —por muy pequeño que fuera— de fe, esperanza y amor que, a través de él, pudo conseguirse. Es muy posible que no alcanzáramos a comprender en toda su amplitud, en aquellos días, la terrible seriedad de estas palabras. De todas formas, hay una relación necesaria entre la pezblenda y el radio. Donde hay pezblenda, hay radio, aunque la relación de cantidades sea abrumadoramente pequeña. No existe, en cambio, esta misma necesaria relación entre la pezblenda de palabras y papeles y la realidad viviente cristiana. Que el Concilio llegue a ser una fuerza positiva en la historia de la Iglesia sólo de una manera indirecta depende de los textos y de las agrupaciones. El factor decisivo es que haya o no hombres —santos— que, mediante el compromiso inconmovible de su propia persona, acierten a crear cosas nuevas y vivas. La decisión definitiva sobre el valor histórico del concilio Vaticano II depende de que existan hombres capaces de hacer frente al drama de la separación del trigo y de la cizaña y den así un claro sentido a un conjunto que no puede abarcarse sólo con palabras. Todo lo que, por el momento, podemos decir es que el Concilio por un lado ha abierto sendas que, prescindiendo de ciertos extravíos y desviaciones, conducen verdaderamente al centro del cristianismo. Pero, por otro lado, debemos tener la suficiente capacidad de autocrítica para reconocer que el ingenuo optimismo del Concilio y la presunción de muchos que lo apoyaron y propagaron han justificado de terrible manera los funestos presagios de muchos varones eclesiásticos del pasado sobre los peligros de los concilios. No todos los concilios legítimos de la historia de la Iglesia han sido concilios fructuosos. De algunos de ellos sólo queda, como resumen, un enorme «celebrado en vano» 14 [14. En este contexto, se menciona con frecuencia, y con razón, el concilio Laterano V, celebrado en 1512-1517, pero sin aportar una ayuda eficaz para la superación de la crisis amenazante.] Respecto del rango del Vaticano II aún no puede pronunciarse un juicio definitivo, aun admitiendo que en sus textos hay muchos elementos válidos. Que, al final, haya de ser enumerado entre los faros luminosos de la historia de la Iglesia es algo que depende de los hombres que deben transformar la palabra en vida.» (Cfr. Ratzinger, J. TEORÍA DE LOS PRINCIPIOS TEOLÓGICOS. BARCELONA. HERDER, 1985. Ps. 452-453. La bastardilla es nuestra.)
Llama la atención la comparación inicial: la pecblenda (para la traducción de Herder: “pezblenda”) y su relación con el radio. De acuerdo con el DRAE, la pecblenda es un mineral de uranio, de composición muy compleja, en la que entran ordinariamente varios metales raros, entre ellos el radio. Se necesita una tonelada de pecblenda para extraer sólo un gramo de radio. ¿Se insinúa aquí que los documentos del Vaticano II son como una tonelada de pecblenda de la cual sólo podría extraerse un gramo de utilidad para la Iglesia?
Otro dato de interés es la mención del Concilio Lateranense V en nota al pie como ejemplo histórico de un concilio celebrado en vano. Convocado por el papa Julio II, el sermón inaugural del lateranense V fue pronunciado por Egidio de Viterbo, general de los agustinos y causó una fuerte impresión en el auditorio. El orador saludaba la llegada de los nuevos tiempos en los siguientes términos: «¡Dichosos los tiempos que vieron estas grandes asambleas! ¡Desgraciados los que no las recibieron!». ¿Algún parecido con el entusiasmo del «nuevo Pentecostés» y la censura a los «profetas de calamidades»? Siete meses y medio después de la clausura de este concilio, entraba en escena Lutero, y la aceleración de la rebelión protestante volvería irrisorias las medidas conciliares. Con todo, la adquisición más duradera de este verdadero fracaso pastoral fue haber puesto la palabra final a las teorías conciliaristas vigentes, reconociendo la superioridad del papa.  

sábado, 17 de marzo de 2012

¿Más filolefebvrianos?

 
Un lector de nuestra bitácora nos hace llegar la información que ahora compartimos. El P. Alfonso Gálvez Morillas publicó un libro en 2011 sobre la crisis post-conciliar. Desconocíamos al autor y a su obra, pero por lo que puede apreciarse de su página, es un sacerdote en “plena comunión y regularidad canónica”. No hemos leído el libro completo (disponible en el siguiente enlace) pero ofrecemos unos fragmentos de la introducción:
 
“Casos aislados, como el del Cardenal Ottaviani o el del Arzobispo Lefebvre, pasaron sin pena ni gloria y no fueron escuchados. Sin embargo la Jerarquía defendió sus posiciones alegando una defectuosa interpretación de los textos conciliares, en lo cual no le faltaba razón; aunque hubiera sido más honesto añadir que tales interpretaciones, más bien que equivocadas, fueron no pocas veces claramente malintencionadas.
Hasta que llegó el momento en el que la teoría de la interpretación defectuosa de los textos del Concilio se hizo insostenible. Los ataques más radicales procedieron del grupo de los lefebvrianos, aunque tampoco escasearon los estudios más serenos que denunciaban las ambigüedades y el peligro de muchos pasajes contenidos en los Documentos conciliares. Con lo cual comenzó a abrirse paso la idea de la posibilidad de que existiera una ruptura con la Tradición y con el Magisterio preconciliar”. (P. 7)


[Para Roberto de Mattei]

“La fórmula del Concilio en la luz de la Tradición, o si se prefiere, la hermenéutica de la continuidad, ofrece sin duda alguna una declaración con carácter de autoridad, dirigida a los fieles, en orden a clarificar el problema de la debida recepción de los textos conciliares; pero deja sin resolver un problema fundamental: dado que la interpretación correcta es la de la  continuidad, aún queda por explicar lo que sucedió después del Vaticano II y que nunca había ocurrido, sin embargo, en cualquier Concilio de la Historia; especialmente el hecho de que dos (o más) hermenéuticas contrarias se hayan enfrentado y que incluso, como dice el mismo Papa Benedicto XVI, hayan luchado entre ellas. La misma existencia de una variedad de hermenéuticas es la muestra de la presencia de una cierta ambigüedad o ambivalencia en los mismos Documentos.
En resumen: La cuestión, como puede verse, anda lejos de estar definitivamente zanjada. Y mientras tanto, siguen difundiéndose los errores doctrinales (condenados tarde, mal y, por lo general, nunca), continúa la anarquía litúrgica y perdura la crisis de disciplina, además del desconcierto y de la confusión de muchos católicos. Sin contar a los que han optado por la deserción, ni a los que han preferido el camino de la indiferencia abandonando de hecho toda práctica religiosa.” (P. 10).

Se incrementa el número de quienes ya no encuentran satisfactoria la teoría de un concilio  superdogmático, de unos textos inmejorables, malinterpretados por una conspiración de teólogos modernistas venidos de Marte. 

¿Más filolefebvrianos?

 
Un lector de nuestra bitácora nos hace llegar la información que ahora compartimos. El P. Alfonso Gálvez Morillas publicó un libro en 2011 sobre la crisis post-conciliar. Desconocíamos al autor y a su obra, pero por lo que puede apreciarse de su página, es un sacerdote en “plena comunión y regularidad canónica”. No hemos leído el libro completo (disponible en el siguiente enlace) pero ofrecemos unos fragmentos de la introducción:
 
“Casos aislados, como el del Cardenal Ottaviani o el del Arzobispo Lefebvre, pasaron sin pena ni gloria y no fueron escuchados. Sin embargo la Jerarquía defendió sus posiciones alegando una defectuosa interpretación de los textos conciliares, en lo cual no le faltaba razón; aunque hubiera sido más honesto añadir que tales interpretaciones, más bien que equivocadas, fueron no pocas veces claramente malintencionadas.
Hasta que llegó el momento en el que la teoría de la interpretación defectuosa de los textos del Concilio se hizo insostenible. Los ataques más radicales procedieron del grupo de los lefebvrianos, aunque tampoco escasearon los estudios más serenos que denunciaban las ambigüedades y el peligro de muchos pasajes contenidos en los Documentos conciliares. Con lo cual comenzó a abrirse paso la idea de la posibilidad de que existiera una ruptura con la Tradición y con el Magisterio preconciliar”. (P. 7)


[Para Roberto de Mattei]

“La fórmula del Concilio en la luz de la Tradición, o si se prefiere, la hermenéutica de la continuidad, ofrece sin duda alguna una declaración con carácter de autoridad, dirigida a los fieles, en orden a clarificar el problema de la debida recepción de los textos conciliares; pero deja sin resolver un problema fundamental: dado que la interpretación correcta es la de la  continuidad, aún queda por explicar lo que sucedió después del Vaticano II y que nunca había ocurrido, sin embargo, en cualquier Concilio de la Historia; especialmente el hecho de que dos (o más) hermenéuticas contrarias se hayan enfrentado y que incluso, como dice el mismo Papa Benedicto XVI, hayan luchado entre ellas. La misma existencia de una variedad de hermenéuticas es la muestra de la presencia de una cierta ambigüedad o ambivalencia en los mismos Documentos.
En resumen: La cuestión, como puede verse, anda lejos de estar definitivamente zanjada. Y mientras tanto, siguen difundiéndose los errores doctrinales (condenados tarde, mal y, por lo general, nunca), continúa la anarquía litúrgica y perdura la crisis de disciplina, además del desconcierto y de la confusión de muchos católicos. Sin contar a los que han optado por la deserción, ni a los que han preferido el camino de la indiferencia abandonando de hecho toda práctica religiosa.” (P. 10).

Se incrementa el número de quienes ya no encuentran satisfactoria la teoría de un concilio  superdogmático, de unos textos inmejorables, malinterpretados por una conspiración de teólogos modernistas venidos de Marte. 

viernes, 16 de marzo de 2012

Situación Roma-FSSPX/SSPX, ¡cuidado de por qué medios te informas!

La bitácora Secretum mehum mihi informa sobre el reciente comunicado de la Santa Sede. Transcribimos la entrada completa. Recomendamos, asimismo, prestar atención a la entrada de Rorate caeli y a sus actualizaciones, pues como suele suceder cada vez que se informa sobre la FSSPX, los medios de comunicación agregan datos y consideraciones que no surgen de los textos oficiales y las atribuyen al Papa. 
____________________________________________________

Si estás acostumbrado a informarte sobre la situación Roma-FSSPX/SSPX por medios autodenominados católicos, algunos de los cuales incluso utilizan la palabra ‘católico(a)’ como parte de su nombre, y que suelen dar titulaciones tendenciosas como estas (a las cuales puedes acceder aquí y aquí):



...O como estas (a las cuales puedes acceder aquíaquí y aquí):




...Entonces te encuentras en un problema, porque si te has fijado bien, el vaticano ha emitido hoy mismo un Comunicado sobre la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, es decir, la más reciente información oficial del Vaticano al respecto, que por ninguna parte y de ninguna manera sustenta y/o respalda la sensasionalista manera con que esos medios autodenominados católicos brindan ladesinformación. Dicho de otra manera: sencillamente te están engañando.

Así que, ¡cuidado de por qué medios eliges para desinformarte sobre este asunto en particular!