sábado, 2 de julio de 2011

Un personaje siniestro


En 1975, Andrea Riccardi, fundador de la “progresista” Comunidad de San Egidio, visitó al Arzobispo Roberto Ronca, una influyente voz conservadora de la Iglesia italiana en las décadas precedentes, y le pidió su opinión acerca de Pablo VI:

“Me respondió con severidad: Montini, salva reverentia –era el Papa en ese momento- siempre ha sido un personaje siniestro [un personaggio sinistro]”. Sorprendido con un juicio tan duro de un obispo acerca del Papa, le pregunté en qué sentido fue “siniestro”, y me respondió secamente: “en el sentido de ´sinistra´[izquierda] y de ´sinistro´ [siniestro]”.

Es sólo una de las centenares interesantes notas al pie de página (p. 149, n. 170) del delicioso libro de Roberto de Mattei: Concilio Vaticano II: Una storia mai scritta (Turin, Lindau, 2010), sobre la historia no escrita del Concilio.

Fuente: rorate-caeli.blogspot.com/2011/07/sinistro.html



Un personaje siniestro


En 1975, Andrea Riccardi, fundador de la “progresista” Comunidad de San Egidio, visitó al Arzobispo Roberto Ronca, una influyente voz conservadora de la Iglesia italiana en las décadas precedentes, y le pidió su opinión acerca de Pablo VI:

“Me respondió con severidad: Montini, salva reverentia –era el Papa en ese momento- siempre ha sido un personaje siniestro [un personaggio sinistro]”. Sorprendido con un juicio tan duro de un obispo acerca del Papa, le pregunté en qué sentido fue “siniestro”, y me respondió secamente: “en el sentido de ´sinistra´[izquierda] y de ´sinistro´ [siniestro]”.

Es sólo una de las centenares interesantes notas al pie de página (p. 149, n. 170) del delicioso libro de Roberto de Mattei: Concilio Vaticano II: Una storia mai scritta (Turin, Lindau, 2010), sobre la historia no escrita del Concilio.

Fuente: rorate-caeli.blogspot.com/2011/07/sinistro.html



viernes, 1 de julio de 2011

Santa Coacción de la Prelatura



Nota de la Redacción: La web Opuslibros es un sitio donde uno se encuentra de todo, desde cuentos del tipo "Código Da Vinci" que esconden ataques a la Iglesia hasta verdaderos testimonios de personas cuyas vidas han sido destruidas por la Obra del Marquesado de Peralta. Por eso no la hemos recomendado aquí en Info-Caótica. Sin embargo, no podemos negar la labor de difusión de documentos internos que el Opus siempre ha preferido mantener ocultos. Siempre se habló de ello, pero a los que abrían la boca se los tildaba de frustrados o resentidos. Gracias a Opuslibros y otros, hemos podido comprobar la veracidad de muchas acusaciones. Estos documentos "privados" o "internos" de la institución no sólo han estado ocultos a los ojos del público, sino también de las autoridades eclesiásticas. Desde ahí, se entienden las reticencias que en el pasado tuvieron destacados eclesiásticos -no sospechosos de modernismo o progresismo- con esta sociedad, hoy prelatura.

El fax de marras procedente de un bufete de abogados contiene una amenaza legal contra la titular de Opuslibros por la difusión de esos documentos en cuanto violación de derechos de autor -cosa que habría que comprobar, puesto que si no existen, no se ve qué derechos se violan-. Indirectamente, la Obra reconoce así la existencia de estos documentos.

Hay repositorios rusos, chinos, etc. donde pueden colgarse para que sigan manteniéndose al alcance del público y de las autoridades eclesiásticas. Y así, cada vez sean menos los que caigan en las redes de esta organización.

No pretendemos dar una idea a nadie, simplemente informamos.


Santa Coacción de la Prelatura



Nota de la Redacción: La web Opuslibros es un sitio donde uno se encuentra de todo, desde cuentos del tipo "Código Da Vinci" que esconden ataques a la Iglesia hasta verdaderos testimonios de personas cuyas vidas han sido destruidas por la Obra del Marquesado de Peralta. Por eso no la hemos recomendado aquí en Info-Caótica. Sin embargo, no podemos negar la labor de difusión de documentos internos que el Opus siempre ha preferido mantener ocultos. Siempre se habló de ello, pero a los que abrían la boca se los tildaba de frustrados o resentidos. Gracias a Opuslibros y otros, hemos podido comprobar la veracidad de muchas acusaciones. Estos documentos "privados" o "internos" de la institución no sólo han estado ocultos a los ojos del público, sino también de las autoridades eclesiásticas. Desde ahí, se entienden las reticencias que en el pasado tuvieron destacados eclesiásticos -no sospechosos de modernismo o progresismo- con esta sociedad, hoy prelatura.

El fax de marras procedente de un bufete de abogados contiene una amenaza legal contra la titular de Opuslibros por la difusión de esos documentos en cuanto violación de derechos de autor -cosa que habría que comprobar, puesto que si no existen, no se ve qué derechos se violan-. Indirectamente, la Obra reconoce así la existencia de estos documentos.

Hay repositorios rusos, chinos, etc. donde pueden colgarse para que sigan manteniéndose al alcance del público y de las autoridades eclesiásticas. Y así, cada vez sean menos los que caigan en las redes de esta organización.

No pretendemos dar una idea a nadie, simplemente informamos.


De aquellos barros, estos lodos (V)

Último texto del Cardenal Isidro Gomá.


8. DRAMATISMO ANTILITÚRGICO.- El amor al espectáculo, innato en el hombre, la fuerza profundamente dramática de muchos episodios de nuestra religión y culto, y el hecho de ser el templo un centro obligado, a veces el único, de concurrencia popular, han hecho que nuestros templos se convirtieran en centros de atracción, utilizando en el aparato y funciones litúrgicas recursos de ley dudosa, cuando no diametralmente opuestos al sentido cristiano, que es lo menos que puede pedirse en cuestión de culto. Siempre la Iglesia ha tenido que luchar contra cierta aparatosidad del culto que puede ser su descrédito y la ruina de la verdadera piedad.


Fácil sería puntualizar abusos que convierten el culto católico de magnifico en grotesco. Con los abundantes recursos que ofrecen hoy las artes más o menos suntuarias, con el espejuelo de la luz eléctrica que cautiva a tantas alondras, con música adecuada y una concurrencia en que la vanidad y el lujo entran en mayor medida que la compunción del espíritu ante los divinos misterios, se llega a un verdadero “teatralismo” cultual. Para dar mayor carácter a la “brillantez” de la ceremonia, júntanse a veces al relampagueo irisado de la luz, que rebota y se quiebra en los femeninos aderezos, y al aire embalsamado, más que de incienso, de esencias, la “humana” elocuencia de predicadores “de cartel”...


Así se desdora el culto del Señor, dando a las sagradas funciones matiz intenso de profanidad que las acerca tanto a la categoría de veladas artísticas en las que se complace el diletantismo colectivo, cuanto se alejan del espíritu de piedad que debe ser el alma de todo ejercicio cultual.


9. MAL GUSTO Y DESASEO.- Así como pueden el templo y culto pecar por exceso de mundanidad, así seria imperdonable no ponerlos al compás de las legítimas exigencias de los tiempos modernos. Y en éstos, si es verdad que aumentó la ignorancia de las cosas de culto, no es menos cierto que se ha universalizado la cultura, que se ha depurado el gusto estético en ciertas clases sociales y que la higiene, como ciencia y como práctica, reclama un lugar en nombre de la civilización y hasta del instinto de conservación.


No puede la Iglesia, ni los que en su nombre ejercen las funciones del culto, desentenderse de estas legítimas exigencias o corrientes sociales. Las asambleas litúrgicas, constitúyanlas los elementos de hoy, no los de ayer: cada civilización tiene su marca; la Iglesia, “ubiquista como el sol y el cielo”, las cobija todas y a todas las ilumina; pero debe adaptarse sabiamente, sin abdicar nada de sus esencias, a la diversa modalidad de pueblos, razas y siglos.


En cuestión de ornamentación, verbigracia, cuando no hay hogar de mediana fortuna que no tenga cuadros o tapices, sus muebles bibeluts, hechos según los cánones del arte, será falta imperdonable introducir en el templo lienzos deplorables o imágenes de burda labra, Ilamadas por alguien, con crítica acerba, “ídolos para salvajes perfeccionados”. La Iglesia., que ha sido madre y Mecenas de las artes en los pasados siglos, no debe ceder a nadie el cetro del buen gusto. Pudo un día sufrir los efectos del decadentísimo ambiente, por esta misma ley de consonancia con el pueblo que comentamos; pero para su culto debe ser lo más selecto. Las artes irradiaron del templo al pueblo, cuando aquél era rico: hoy la riqueza se ha hecho civil; no perdamos al menos nuestra tradición de aristocrático gusto, aceptando, en nuestra pobreza, los desechos de una civilización opulenta que no nos perdonaría, en su orgullo, la abdicación de nuestra grandeza pasada….

De aquellos barros, estos lodos (V)

Último texto del Cardenal Isidro Gomá.


8. DRAMATISMO ANTILITÚRGICO.- El amor al espectáculo, innato en el hombre, la fuerza profundamente dramática de muchos episodios de nuestra religión y culto, y el hecho de ser el templo un centro obligado, a veces el único, de concurrencia popular, han hecho que nuestros templos se convirtieran en centros de atracción, utilizando en el aparato y funciones litúrgicas recursos de ley dudosa, cuando no diametralmente opuestos al sentido cristiano, que es lo menos que puede pedirse en cuestión de culto. Siempre la Iglesia ha tenido que luchar contra cierta aparatosidad del culto que puede ser su descrédito y la ruina de la verdadera piedad.


Fácil sería puntualizar abusos que convierten el culto católico de magnifico en grotesco. Con los abundantes recursos que ofrecen hoy las artes más o menos suntuarias, con el espejuelo de la luz eléctrica que cautiva a tantas alondras, con música adecuada y una concurrencia en que la vanidad y el lujo entran en mayor medida que la compunción del espíritu ante los divinos misterios, se llega a un verdadero “teatralismo” cultual. Para dar mayor carácter a la “brillantez” de la ceremonia, júntanse a veces al relampagueo irisado de la luz, que rebota y se quiebra en los femeninos aderezos, y al aire embalsamado, más que de incienso, de esencias, la “humana” elocuencia de predicadores “de cartel”...


Así se desdora el culto del Señor, dando a las sagradas funciones matiz intenso de profanidad que las acerca tanto a la categoría de veladas artísticas en las que se complace el diletantismo colectivo, cuanto se alejan del espíritu de piedad que debe ser el alma de todo ejercicio cultual.


9. MAL GUSTO Y DESASEO.- Así como pueden el templo y culto pecar por exceso de mundanidad, así seria imperdonable no ponerlos al compás de las legítimas exigencias de los tiempos modernos. Y en éstos, si es verdad que aumentó la ignorancia de las cosas de culto, no es menos cierto que se ha universalizado la cultura, que se ha depurado el gusto estético en ciertas clases sociales y que la higiene, como ciencia y como práctica, reclama un lugar en nombre de la civilización y hasta del instinto de conservación.


No puede la Iglesia, ni los que en su nombre ejercen las funciones del culto, desentenderse de estas legítimas exigencias o corrientes sociales. Las asambleas litúrgicas, constitúyanlas los elementos de hoy, no los de ayer: cada civilización tiene su marca; la Iglesia, “ubiquista como el sol y el cielo”, las cobija todas y a todas las ilumina; pero debe adaptarse sabiamente, sin abdicar nada de sus esencias, a la diversa modalidad de pueblos, razas y siglos.


En cuestión de ornamentación, verbigracia, cuando no hay hogar de mediana fortuna que no tenga cuadros o tapices, sus muebles bibeluts, hechos según los cánones del arte, será falta imperdonable introducir en el templo lienzos deplorables o imágenes de burda labra, Ilamadas por alguien, con crítica acerba, “ídolos para salvajes perfeccionados”. La Iglesia., que ha sido madre y Mecenas de las artes en los pasados siglos, no debe ceder a nadie el cetro del buen gusto. Pudo un día sufrir los efectos del decadentísimo ambiente, por esta misma ley de consonancia con el pueblo que comentamos; pero para su culto debe ser lo más selecto. Las artes irradiaron del templo al pueblo, cuando aquél era rico: hoy la riqueza se ha hecho civil; no perdamos al menos nuestra tradición de aristocrático gusto, aceptando, en nuestra pobreza, los desechos de una civilización opulenta que no nos perdonaría, en su orgullo, la abdicación de nuestra grandeza pasada….

miércoles, 29 de junio de 2011

Una noticia que no encontrará publicada en InfoCatólica, Zenit y cía.

Francesa demanda al Opus Dei y alega lavado de cerebro
Paris (AFP) -- Una mujer francesa, alegando haber sufrido un lavado de cerebro por el Opus Dei, está demandando a esta sociedad por haberla mantenido ilegalmente como sirvienta doméstica, según dijo a AFP el pasado martes 28 de junio de 2011.
Catherine T., que pidió no dar su apellido para evitar ser identificada, dijo haberse inscripto en una escuela de hotelería en el nordeste francés en 1985, a los 14 años, que, posteriormente, descubrió era administrada por socios del Opus Dei.
Dice haber sido forzada a tomar votos y trabajar como empleada doméstica en forma casi gratuita.
El Opus Dei respondió con una declaración de que "no está involucrada en los cargos presentados" y que "no tiene nada por lo cual sentirse culpable".
Será éste el primer juicio al que será sometida esta organización, considerada sectaria por algunos, que ha sido ficcionada en el bestseller, como novela y filme cinematográfico, "El Código Da Vinci".
"Me asignaron una especie de 'tutor' que era, en realidad, una especie de instructor de conciencia", dijo Catherine a AFP. "Ingresé al sistema... Se te prohíbe hablar de ello con tus padres."
Dice que el grupo la obligó a tomar votos de obediencia, pobreza y castidad, y durante los siguientes trece años trabajó para organizaciones que, según su abogado Rodolphe Bosselut, están vinculadas al Opus Dei.
Alegó haber trabajado hasta catorce horas por día, siete días a la semana, limpiando y sirviendo. El staff le pagaba un salario pero le hacía firmar cheques en blanco para pagar, supuestamente, su habitación y la matrícula de la escuela.
Agregó que el staff de la institución la acompañaba a donde sea que fuese, incluyendo a las visitas al médico. En estas ocasiones, era llevada a un doctor miembro del Opus Dei, que le prescribía tranquilizantes que la dejaban "sin sentido".
Catherine pesaba tan sólo 39 kilogramos cuando fue rescatada por sus padres en 2001. Los abogados de la familia denunciaron "manipulación mental" ese mismo año. Y se abrió una investigación policial que ya lleva nueve años.
Los días 22 y 23 de septiembre próximos se presentarán ante la Corte Criminal de París dos líderes del Opus Dei para responder por delitos relativos a las leyes laborales, por castigos indignos y por no declararla como empleada.
La demanda también se dirige contra la Asociación Cultural Universitaria y Técnica (ACUT) que dirigía la escuela de hotelería. Aunque dicha asociación alega no tener más que un "vínculo cultural" con el Opus Dei.
"No hay argumentos para tomar en serio este caso", dice Thierry Laugier, abogado de la ACUT, insistiendo en que Catherine T. "recibió un salario acorde con el trabajo que ella realizó".

Veremos si, esta vez, finalmente, la Obra responde o si, como de costumbre, llega a un acuerdo. Próximamente iremos publicando un excelente trabajo sobre la Prelatura que hemos tomado "prestado" de los archivos de Internet, puesto que, como suele suceder, fue borrado del lugar (un foro) donde se encontraba originalmente.